Seguir viva ya era suficiente (aunque nadie lo viera)

El año pasado me diagnosticaron depresión. Fue muy duro, pero ahora no tengo ningún pudor en explicaros cómo fue y, sobre todo, si se puede, ayudar.

Durante mi recuperación solo tenía una cosa en la mente: «Tengo que ponerme bien para volver al colegio y acabar el curso con muy buenas notas».

Siempre he sido muy perfeccionista y autoexigente en lo que se refiere al colegio. Esto es muy importante para futuras referencias.

Bueno, el caso: yo me planté y, después de dos meses sin ir al colegio, volví y aprobé todo con notables. Me sentí orgullosa de mí misma por primera vez en mucho tiempo.

Después de eso, llegó el verano y, otra vez, solo había una cosa en mi mente: «Tengo que estar bien para empezar el bachillerato con ganas y sacarlo con notazas».

No sé si estáis empezando a ver un patrón.

Este curso, para sorpresa de absolutamente nadie, me ha vuelto a dar una recaída impresionante.

He estado muchísimo peor que el año pasado. Peor: os estoy hablando de estar en Urgencias después de haber intentado suicidarme.

Ahí fue donde algo en mi cabeza hizo clic y dije: «¿En qué momento he acabado en una sala de observación de urgencias con antecedentes de suicidio? Me tengo que curar para mí, para vivir mi vida y convivir con mi trastorno depresivo».

Con esta nueva mentalidad pensé en lo que realmente quería hacer yo. Acabar el bachillerato, graduarme y hacer un doble grado de Periodismo y Ciencias Políticas.

Pero empiezan las dudas.

¿Seré capaz? Esa era la principal.

Yo sabía que la gente a mi alrededor no me veía capaz. Por todo esto anterior que os he contado, creo que me ven débil, que no me ven preparada.

Doy un salto temporal. Día 12 de diciembre de 2025, hoy.

He empezado fatal, porque lo primero que he hecho ha sido darme una hostia en las escaleras de casa y hacerme un daño terrible en la espalda.

Esto ha significado un día de mierda y al final he tenido un bajón, y me he puesto a llorar porque sí.

Todo esto que os he contado de mi nueva mentalidad después del episodio en Urgencias no me he atrevido a hablarlo con nadie, porque quizá era algo muy ambicioso y sabía que no me veían capaz.

Entonces, estos días he tenido un conflicto interno muy grande y hoy por fin se lo he soltado a mi padre.

«Quiero tomarme el resto de este curso para centrarme en mi blog y en aprender a vivir con mi depresión de la mano de mi psicóloga (que no sé si va a llegar a leer esto, pero si lo hace, un beso). Y después de eso quiero retomar el bachillerato y luego hacer el doble grado en Periodismo y Ciencias Políticas, y quiero construir un altavoz para poder cambiar la sociedad española».

Qué profunda la niña. No, en serio.

Esto se lo he dicho a mi padre y luego lo he estado pensando mucho tiempo, y a las 21:43 le he dicho: «Papá, yo, si pongo el esfuerzo y el trabajo de mi parte, ¿tú me ves capaz?».

Me ha dicho que sí, y creo que ha sido la primera vez que he visto una luz, algo para impulsarme hacia delante.

El siguiente paso es crearme un sistema para que todo este plan funcione.

Os seguiré actualizando.

Daniela.

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