Creía que necesitaba más talento cuando lo que necesitaba era empezar

Casi desde que tengo memoria me ha gustado escribir.

Mi cabeza crea historias casi de manera inconsciente.

Cuando estoy andando por la calle, mientras bajo una pista esquiando o mientras leo, siempre estoy generando historias.

Y si siempre estoy generando historias, ¿por qué este blog lleva muerto seis meses?

Pues yo os lo voy a decir.

Porque quiero ser un prodigio. Quiero que todo lo que hago salga perfecto.

Quiero coger el ordenador y escribir un bestseller con los ojos cerrados.

Me pasa desde pequeña. La prueba es mi historial de actividades extraescolares: gimnasia rítmica, ballet, natación, equitación…

Las he dejado todas. ¿Por qué?

Porque no fui campeona olímpica nada más empezar.

Me pasa lo mismo con la escritura.

Cuando mi padre me dice: «Solo escribe», yo no entiendo lo que quiere decir.

Porque mi cabeza no concibe hacer algo sin hacerlo perfecto.

¿Por qué os cuento todo esto?

Pues porque quiero que os deis cuenta de que, si esperáis a que algo sea perfecto, nunca va a salir.

Y cuanto más esperéis a que algo sea perfecto, más tiempo vais a pasar escondidos, sin sacar nada a la luz.

La perfección no existe. Nada de lo que hagáis va a ser perfecto nunca.

Vosotros tampoco vais a ser perfectos nunca.

Así que exponeos, salid al mundo y atreveos a enseñar lo que hacéis, porque, si esperáis la perfección, sentaos; de pie os cansaréis.

Daniela.

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